Hoy es uno de esos días tontos que todos tenemos de vez en cuando, de esos en los que todo es negativo, en los que resulta muy reconfortante pensar: "tal vez mañana será mejor". Por todo ello, tampoco tengo ganas de contar mucho. Y como hoy me he propuesto hablar de algo, prefiero hacerlo sobre un tema que me traiga muy buenos recuerdos; por ello, hablaré de Full House.
Ful House puede que no os diga nada, pero Padres Forzosos seguro que sí (siempre y cuando seáis de mi generación o por ahí andéis). Después de mucho tiempo sin emitirse en nuestro país, FDF o Fábrica de Ficción, uno de los canales de TDT de Telecinco, ha decidido recuperar una de las series míticas de mi infancia.
Aunque han pasado más de 20 años desde su estreno en la cadena norteamericana ABC, sorprende comprobar como las gemelas Olsen tienen exactamente la misma cara en la serie que en la actualidad, y han sido las únicas que tras la serie han tennido una carrera profesional algo más sonada (aunque a veces los escándalos provenían, en la mayoría de los casos, del ámbito personal). Pero sin duda, el tiempo pasa por todos, salvo por ellas. ¿Adivináis quién es esta chica?
Ella es Candace Cameron, la actriz que daba vida a DJ, la hermana mayor del clan Tanner. La verdad es que por mucho tiempo que pase y a pesar de mi corta edad en aquel momento, sigo recordando a Jesse (en la vida real, John Stamos) como un auténtico dios.
Un día como hoy, algo más frío quizá y hace ya cien años, nacía una de las arterias fundamentales de la capital: la Gran Vía. Durante toda esta semana han sido muchos los reportajes, los especiales, las fotos y los recuerdos que se han ido publicando en diversos medios de comunicación; y hoy, día grande para esta emblemática calle, todas las televisiones han dedicado unos pocos minutos al pequeño Broadway madrileño.
Aún así, si te has quedado con ganas de más, la televisión autonómica, Telemadrid, como no podía ser de otra forma, realizará mañana una cobertura especial de todos los actos previstos para celebrar este centenario, y es que la calle Gran Vía tiene mucha historia que no se debe olvidar.
La Gran Vía, corazón de Madrid; ecléptica ante todo. Mezcla de historia y actualidad, clásica y urbanita, tradicional y liberal, con sus dulzuras y sus penas divididas tan sólo por una simple calle. La Gran Vía es de los madrileños, pero también de todos aquellos que pasean por sus esquinas por primera vez, y que vuelven porque la echan de menos.
Lo prometido es deuda, y la semana pasada, cuando “arremetí” contra I love Escassi y los Ninis, os dejé un adelanto de lo que sería mi nuevo post. Aquí está, y hoy La Jaula de Antena 3, es mi objetivo.
No hace falta decir mucho, los tertulianos de La Jaula han conseguido desacreditarse ellos solitos, y tras dos semanas de emisión, el espacio conducido por Anna Simón desaparece de la parrilla de Antena 3 y de nuevo, recupera su horario habitual Tal Cual, programa que compite muy directamente con Sálvame, la mayor baza de Telecinco.
La Jaula nació (y murió) como un formato muy similar a Sálvame, y era de esperar que no funcionase: ya el primer día de su estreno tuvo que competir con el divorcio de la Esteban, y sus colaboradores: Kiko Rivera, Nuria Bermúdez, Carlos Navarro “El Yoyas”, Rosario Mohedano, Pocholo o Sofía Cristo, no han calado mucho en la audiencia.
Profesionales quién sabe de qué, cada vez son más las televisiones que apuestan por tener entre sus tertulianos a hijos de, novios de, madre/padre de, hermano de…y sus múltiples combinaciones. ¿Intrusismo laboral? Para mí desde luego que no, al menos yo en mi visión de futuro no concibo estos planes, y sinceramente no quiero desperdiciar cinco años de mi vida para sentarme en una mesa con cuatro energúmenos que no saben hablar; pero lo que no es permisible es que profesionales del periodismo (con título) que sí se sientan en mesas como esa (aún sabiendo el riesgo que corren) se arriesguen a que su profesionalidad sea cuestionada por personajes salidos de Gran Hermano.
Después de este parón, retomo mi actividad normal: hablar de televisión, y hoy, que no estoy excesivamente contenta, he decidido criticar esta tele basura que hoy día inunda la programación de nuestro país.
Voy a empezar con Generación Nini, un "ocurrente" programa, que no he visto nunca, en el que unos 10 (no sé si serán más o menos) personajes, de esos que ni estudian ni trabajan, sino que se tocan las narices 365 días al año y 24 horas al día y encima molestan en el transporte público escuchando la música sin cascos, disfrutan de unas vacaciones pagadas, salen en televisión haciendo el payaso y encima se creen más que nadie. ¿Qué es esto? ¿A quién se le ocurrió la genial idea de reformar a esta gente? ¿Alguien puede llegar a ver retratada la totalidad de la juventud en estos seres?
En fin, mi enfado se debe fundamentalmente a un acontecimiento que se produjo hace unos días en la leonera que esta gente tiene por casa: dos de los participantes sujetaron a una de las compañeras y la restregaron los genitales por el cuerpo. Por si esto fuera poco, cuando la organización del programa les hizo ver las imágenes, ellos se lo tomaban a risa, y es que según fuentes próximas a la La Sexta, todo esto se hizo en "tono de broma". Me hubiera gustado saber qué pensaron los padres de la chica cuando vieron a su hija en tal tesitura. Hay que recordar que esta supuesta agresión sexual, es delito y puede conllevar penas de cárcel; por lo tanto, yo no me lo tomaría con tanto cachondeo.
Dejando a los ninis a un lado, voy directa a otro programa que también tiene lo suyo,I love Escassi.El objetivo del programa es que Escassi encuentre a la mujer de su vida, o a la mujer de sus noches, y para ello debe elegir entre 10 mujeres con las que comparte casa, viajes, y visto lo visto, hasta cama. Yo sólo espero que el jinete se decante por una de ellas rápido y retiren esta basura de Telecinco.
Este particular Mujeres y hombres y viceversa, que además tiene como comentaristas cada domingo a Rafa Mora y a Tamara, otros dos que ya no saben qué hacer para tener más y más y más protagonismo, me recuerda a la Mansión Playboy, sólo falla un pequeño detalles y es que Escassi tiene menos arrugas que Hugh Hefner, pero por lo demás...
Sinceramente, creo que lo van a retirar de la parrilla antes de que Escassi se decida, principalmente porque las chicas se están equivocando, y no saben encandilar a su peculiar vaquero. A estas chicas no les han enseñado que para conquistar a alguien se debe mostrar lo mejor del interior de uno mismo, no lo mejor de la ropa interior de uno mismo, y esto último si hay suerte y ese día la llevan, claro.
Lo cierto es que podría seguir hablando sobre todas estas cosas, es más, tengo un tema pendiente con La Jaula, pero creo que eso os lo contaré en otro momento, aunque os dejo un adelanto, que lo disfrutéis: intrusismo laboral y encima cuestionando el título de otros, sin mencionar todos los insultos y acusaciones que vienen después, ahí lo dejo. Si sois sensibles y sentís gusto por la comunicación, el periodismo o simplemente tenéis un poquito de ética, os parecerá totalmente vergonzoso.
El mismo día que la tierra tembló en Chile, el tiempo se paralizó un instante imperceptible, a modo de recuerdo, en el resto del mundo. Y es que el terremoto de 8.8 grados en la escala de Ritcher fue lo suficientemente fuerte como para acortar el día en 1.26 microsegundos, algo puramente simbólico.
Las tragedias que aparecen día tras día en televisión llegan a nosotros, y tras digerirlas, una y otra vez, tienen siempre un impacto en nosotros. Habitualmente, nos revuelven el corazón, nos dejan sobrecogidos, nos asustan, y crean en nosotros una sensación de inseguridad, tristeza, compasión...una mezcla de sentimientos y emociones que, dependiendo de la magnitud y la cercanía del acontecimiento, se manifiestan en nosotros con un mayor o menor grado de intensidad.
No obstante, no me deja de sorprender lo acostumbrados que estamos a este tipo de historias indeseables y sus correspondientes imágenes, cuánto más sangrientas e impactantes mejor. Sin embargo, tanta tragedia y tanta carga emocional negativa tienen su efecto y crean en nosotros una cierta inmunidad.
Con el terremoto ocurrido hace 6 semanas en Haití ha ocurrido algo parecido, evidentemente, ninguna catástrofe natural puede evitarse, tan sólo preverse para así reducir daños; y el terremoto de Haití creó una conmoción nada equiparable a la provocada por el terremoto vivido en Chile hace apenas una semana. Con Haití los medios y la red se volcaron de forma absoluta, conexiones en directo, denuncias múltiples del mal reparto de comida, caos, desaparecidos…ahora Haití está olvidado, pero, de nuevo, la tierra tiembla en Chile. Si Haití no importaba nada, ahora, desde luego, importa menos. Todo en televisión tiene fecha de caducidad, y cuanta más espectacularidad pierde un acontecimiento, menos tiempo ocupará en los informativos.
La tierra ha vuelto a temblar con una contundencia insólita, y tras el boom informativo de los primeros días, Chile quedará completamente solo,velando a sus muertos y deseando que jamás se hubiera parado el tiempo.